Uso responsable de la Inteligencia Artificial
19 de octubre de 2025

Conversar sobre el uso responsable de la Inteligencia Artificial (IA) no es sencillo, porque habita en un área gris que se ejerce desde la moral del usuario. El tema suele llevarnos a discusiones profundas sobre filosofía, ética y moral. Mi intención aquí no es adentrarme en ese camino, sino compartir dos aspectos concretos que suelen mencionarse en estas conversaciones: la comunicación sobre el uso de la IA en lo que consumen los usuarios y la claridad que brindamos sobre el uso de los datos que recogemos de ellos.
Lo que ofrecemos
Durante años he explorado el concepto de confianza y los sistemas confiables. La relación entre el ser humano y la IA no es multidimensional, como la que tenemos entre personas; es lineal: damos una instrucción y recibimos un resultado. Ese resultado, como he explicado en otros artículos, es limitado, sesgado y plano. Aun así, es innegable que esta herramienta nos hace exponencialmente más eficientes y efectivos.
El problema es que hoy circula una gran cantidad de contenido generado por IA que se presenta al mismo nivel que aquel creado completamente por personas. Esta práctica genera un descontento real en las comunidades creativas, especialmente cuando proviene de marcas exitosas que pueden darse el lujo de contratar a seres humanos para la misma labor.
Decir que usamos IA en nuestro trabajo no es una debilidad, es un acto de transparencia. Si creamos un artículo, una fotografía o un video musical (como en el reciente caso de Taylor Swift, criticada por este tema) utilizando IA y lo vendemos como algo hecho por humanos, se percibe como injusto, incluso como un fraude hacia quienes construyen desde cero sin ese apoyo. Es importante que, si la usamos como herramienta de apoyo, no lo ocultemos.
Lo que buscamos es ofrecer claridad a la otra persona sobre lo que está recibiendo y ayudar a mantener la legitimidad del trabajo creativo. De hecho, plataformas como YouTube ya han tomado medidas y han dejado de monetizar cierto tipo de contenido generado con IA. Es una señal clara de hacia dónde podría evolucionar el mercado.
En Agami, particularmente en la implementación de nuestra comunicación, el apoyo de herramientas de IA nos ha permitido mantener constancia en distintas plataformas durante más de 18 meses, un logro que antes era imposible alcanzar por limitaciones presupuestarias propias del emprendimiento. Si bien el apoyo de la IA ha sido significativo, para nosotros sigue siendo inigualable el valor del trabajo humano. Cada vez que podemos, contratamos a personas que aportan su experiencia y talento.
Les comparto las actividades donde sí utilizamos IA, ordenadas de mayor a menor uso:
Copys para redes sociales: aproximadamente 85 % generados con ChatGPT, siempre revisados y adaptados con criterio humano.
Imágenes: las que parecen de “stock” lo son. Actualmente, cerca del 90 % de los bancos de imágenes cuentan con licencias premium donde la IA genera las imágenes de stock. Las usamos frecuentemente. Hay un tipo de imagen que no generaríamos con IA: las propias. Todas las fotografías de nuestro equipo de trabajo son realizadas por profesionales en fotografía y producción audiovisual. Recientemente, hemos comenzado a animarlas con IA, ¡y ha sido realmente divertido!
Artículos de opinión: uso de ChatGPT únicamente para la edición de contenido, nunca para la redacción inicial.
Presentaciones: la estructura se genera con tecnología o plantillas; el contenido es 100 % humano.
Videos: 100 % elaborados por humanos, salvo los guiones, que son editados con ChatGPT.
Artes gráficas: 100 % diseñadas por humanos, preservando la identidad creativa y visual de la marca.
Cursos en Gnowbe: Aprovechamos su tecnología agéntica para convertir nuestros workshops en microcursos.
Lo que recibimos
El segundo punto se refiere a la claridad sobre el uso de los datos que recolectamos de nuestros usuarios. IndX-Ray, el nuevo producto de Agami, es el resultado de un prompt diseñado a partir de una investigación propia realizada entre 2011 y 2021, y programado con AI. Su desarrollo tomó aproximadamente 16 meses de trabajo (oct 2024 - feb 2025), desde la concepción de la idea hasta su implementación. Ha sido un proceso profundamente iterativo que nos ha llevado a reflexionar sobre estos temas.
Los valores de Agami se construyen sobre la libertad creativa y la confianza como moneda de intercambio. Para nosotros, la coherencia entre lo que pensamos, decimos y hacemos es fundamental.
La forma en que recolectamos información, el tipo de datos que utilizamos y la manera en que corregimos errores reflejan directamente los valores y la cultura de una empresa. Comunicar estos aspectos también es importante. Como usuarios, queremos saber qué hacen con nuestra información; y como dueños de negocio, es nuestro deber utilizarla con responsabilidad y transparencia.
Si alguien utiliza nuestra información para generar conocimiento sobre nosotros, ¿no le gustaría saberlo? A mí, sí. Con cruzar un par de bases de datos, es posible conocer mucho sobre una persona. Por eso, Costa Rica cuenta con su propia Ley para el Manejo de Datos, y la Unión Europea con el GDPR. Nuestros sistemas y herramientas generativas deben estar alineados con estas regulaciones.
Comuniquemos lo que hacemos con lo que recibimos. Si recolectamos información sensible y no la protegemos, o no informamos que será utilizada para alimentar nuestros sistemas, el resultado se percibe como un engaño.
La ética sucede cuando nadie está mirando.
Conclusión
Usar IA con responsabilidad implica mucho más que aprovechar su eficiencia. Significa ser transparentes sobre su uso, proteger los datos que empleamos y, sobre todo, preservar nuestra capacidad de análisis y decisión.
El uso responsable de la IA no solo define la reputación y la competitividad de una empresa, sino que refleja el valor humano que ponemos en cada decisión.
Si percibe este tema como complejo o tedioso, recuerde que puede apoyarse en los métodos de innovación para avanzar con mayor claridad. La innovación multidisciplinaria ofrece un amplio repertorio de herramientas para sentar en la misma mesa al equipo tecnológico, al área legal y al equipo creativo. El objetivo: diseñar soluciones innovadoras que conecten con sus audiencias desde la autenticidad, integrando responsabilidad y estrategia en cada paso.